Lloraba, lamentaba, ... con tristes versos, nuestra poeta gallega más universal, Rosalia de Castro, como los hijos de su querida Galicia abandonaban su hogar para irse en busca de una vida mejor a las tierras de ultramar.
“Se fueron a hacer las Américas”, era una de las expresiones coloquiales utilizadas para definir la gran emigración española (de finales del siglo XIX hasta mediados del XX) hacia la América latina, principalmente a Cuba, Brasil, Uruguay y Argentina.
La posibilidad de hacer fortuna en aquellas tierras, la esperanza de una mejor vida lejos de la tierra que los vió nacer: gallegos, catalanes, vascos, andaluces, canarios ... todos aquellos que desde su España no vieron un futuro para su mujeres e hijos, en sus ciudades y aldeas; los relatos que escuchaban de riquezas, la inmensidad del territorio y sobre todo, por el espectáculo de los indianos que volvían a España "cubiertos de oro", les embriagaba la oportunidad de "hacer aquellas Américas", embarcádose en una travesía que el futuro de cada uno de ellos, decidiría.
En Argentina, por ejemplo, el número total de inmigrantes que llegaron en el período 1920-1930 fue de 1.610.000 personas. Después de EEUU, Argentina constituía el país más importante que en esos años basaba su desarrollo en la inmigración. Algunos estudios citan que para 1920, un poco más de la mitad de quienes poblaban la capital, Buenos Aires, eran nacidos en el exterior.
Respecto a esa inmigración recibida, citaba el escritor argentino D. Jorge Riestra: "Venían a sobrevivir, a intentar vivir una vida mejor, a hacer fortuna, por qué no, algo les habían contado de la generosidad de estas tierras, de la abundancia que desbordaba en las manos de quienes la trabajaban. Cuando se les hablaba del Nuevo Mundo, ellos pensaban en un Mundo Nuevo … "
También escribió Silvia Fesquet (redactora del Diario Clarín): "de alguna manera, los acompañaba la esperanza, aún teñida del dolor de dejar atrás pasado, historia, familia, amigos, afectos y recuerdos. El dolor no era poco pero el equipaje que cargaban –liviano, muy liviano- estaba amarrado con sueños, ilusiones y mucha esperanza: la de encontrar amparo o un destino mejor, la de volver y devolverse a esa tierra que, por razones distintas, ahora los expulsaba".
Es nuestro propósito desde esta web de Prada hacer un reconocimiento, un homenaje a todos aquellos que dejaron hace tantos años el lugar donde nacieron, para buscarse, labrarse, … un futuro mejor en aquellos países que compartían con nosotros una misma lengua materna, en la América del Sur.
Nuestro deseo es recordar a los que “echaron raíces” por aquellas tierras y nunca más volvieron pero también a los que probaron fortuna y que con ella o no, decidieron volver a su lugar de origen.
Para ello, hemos creado las siguientes secciones:
- Mi abuelo, D. Juan Álvarez, un emigrante gallego que marchó de Prada rumbo a las Américas, con solo 17 años destino a Cuba y volvió a su América, a la Argentina con 28.
- La documentación necesaria para poder emigrar: la Cartera de Identidad del Emigrante, el Certificado de Buena Conducta, la Cédula de Nacionalidad, los requisitos exigidos a los emigrantes para entrar en Cuba y Argentina, …
- Nuestro homenaje a nuestras abuelas que vieron marchar a sus maridos y se encargaron de la casa, de los hijos y de sus tierras. Y en especial, la colaboración de Pepa Fernandez.
- La obra del maestro fotógrafo, D. Manuel Ferrol, que supo captar con su cámara la amargura de la emigración.
- Un artículo del diario ABC de 1911 que “retrata” como eran aquellos emigrantes recién llegados a la Argentina.